Vancouver

Se terminan las vacaciones y es momento de retomar el ritmo laboral. Al final, me tuve que tomar más semanas de las esperadas por cuestiones técnicas de la página, pero ya todo está en orden.

Y hoy te quiero compartir nuestra pequeña aventura en Vancouver.

Antes de ir, ya teníamos planificado gran parte del itinerario, los costos, qué y dónde comprar y las rutas del camión. Algunas otras cosas fueron improvisadas. Este es un pequeño resumen de lo que hicimos. Al final puedes encontarr el vlog del viaje.

DÍA 1

Debo decir que el viaje fue algo agotador, principalmente por los horarios de los vuelos.

El primer día –miércoles– estuvimos aterrizando a las 5 de la mañana en Vancouver y de ahí empezamos a comprar lo necesario para transportarnos y hacernos de comer en el departamento que adquirimos a través de Airbnb.

Queríamos sentirnos como locales, y creo que lo conseguimos en cierta medida.

Compramos nuestra tarjeta de compass card para el transporte público y le fuimos depositando efectivo conforme requeríamos. Podíamos haberlas regresado pero decidimos quedárnoslas ya que muy probablemente, regresemos a Vancouver.

Nos surtimos de frutas y verduras en The August Market y llenamos nuestras bolsas de algodón con quinoa y avena en Balance Botanicals –ahí, compramos un shampoo sólido y probamos un té delicioso. Esto fue en Main St. y creo que fue mi calle favorita por lo tranquila y la cantidad de negocios fair trade, orgánicos y zero waste que había.

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Luego, llevamos las maletas al departamento. Ana, nuestra anfitriona: era vegana, con aire minimalista y amante del midcentury por lo que nos sentimos como en casa en su departamento. A ella, le gustó nuestra misión de tener un viaje zero waste –e incluso, nos recomendó dónde comprar la leche vegetal en vidrio y nos prestó un contenedor para la composta.

Después de dejar las maletas, nos fuimos a pasear a Downtown con un amigo que está en Vancouver, así que fue un día tranquilo, de aprendizaje y de conocer un poco de todo.

DÍA 2

El segundo día fue día cultural. Y como era jueves, permanecían abiertos los museos hasta las 9 de la noche –nuevamente, la planeación fue muy importante.

Temprano, fuimos a la zona de Chinatown y conocimos el jardín clásico chino Dr. Sun Yat-Sen en el que nos paseamos y disfrutamos simplemente de la vista. Había todo tipo de plantas en tamaño bonsai que llegaban hasta los 130 años de edad, como este pequeño que está en la fotografía.

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Ya que estábamos cerca, caminamos a la zona de Gastown a reencontrarme con el reloj de vapor en Water St. –que lo había conocido de niña, hace 15 años.

Por suerte, llegamos a tiempo y conseguimos escucharlo dar la hora. Si deseas escucharlo, aquí tienes el video; es como un trenecito o al menos esa es la impresión que tengo de él.


Después de comer en Gastown tomamos el autobus hacia el Museo de Antropología de al UBC. El edificio era hermoso, el bosque era inmenso y las piezas… no se diga. Si hubieramos querido verlo todo, hubiésemos necesitado días para hacerlo. Aún así, aprendimos bastante.

DÍA 3

El viernes amaneció nublado y fresco así que anduvimos en bicicleta con el viento frío en la cara mientras paseamos por el Stanley Park. Los puntos a los que llegamos fueron: el Hallelujah point, Nine O’clock gun, Brockton Point Lighthouse, Totem poles (otro de mis favoritos de mi infancia), Girl in a wet suit, RMS Empress of Japan, Siwash Rock y Third Beach.

Tras 5 horas de andar en bicicleta y de caerme varias veces me quedaron las piernas moretoneadas… pero bien valió la pena.

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Luego, fuimos a Liberty Bakery por un snack (nuevamente en Main St.) y fuimos a conocer el parque Queen Elizabeth. De regreso cenamos en Nomad (a un lado de The August Market) donde nos atendieron increíblemente. No había platillos veganos como tal, pero nos hicieron el favor de cambiar los ingredientes –la chica que nos atendió también era vegana por lo que nos hizo increíbles recomendaciones: Fermented Red Fife y Sunchoke “Wings”. Que no tomé fotografía porque solo teníamos una vela en la mesa para iluminar. Eso sí, la atmósfera era increíble.

DÍA 4

Para el último día decidimos pasear en las zonas en las que no habíamos estado: Yaletown y Kitsilano. Tomamos un aquabus a la Isla Granville para ver el mercado, las tiendas y tomar un snack. Y después de eso, caminanos Kitsilano, a orillas del mar, solo por el placer de conocer. Es impresionante lo distinto que pueden ser los distritos, aún estando tan cerca uno de otro. No dudo que por eso muchas películas las graban en Vancouver, hay de todo: ciudad, suburbios, corporativos, departamentos de lujo, parques, montañas, bosques, playas, oceanos, muelles.

Regresamos temprano al departamento para dormir un poco porque a las 2 de la mañana del quinto día saldríamos rumbo al aeropuerto. Disfrutamos mucho del viaje pero si nos quedamos con ganas de regresar. Esperemos y se pueda.

Y bueno, esan fueron nuestras vacaciones. Aquí está la recapitulación visual de nuestro viaje.

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