Es muy fácil dejarse envolver por el ritmo acelerado de la ciudad –el trabajo y las tareas del hogar nunca terminan. Y aunque no siempre podemos desacelerarnos, es bueno tener de vez en cuando un buen día slow.

Un día en que despejar la mente y no sentir que el tiempo apremia sea la norma.

Te mereces de un día de mimos, un fin de semana de desconexión o una escapadita. Por eso, hoy te quiero compartir 5 hábitos para hacer de tu día uno más slow.

 

Un buen día slow

 

despierta sin alarma

Lo más importante para desacelerar la rutina es empezar desde temprano.

Hazlo tranquilo. Desactiva la alarma –tan solo por este día– y disfruta de que tu cuerpo se despierte cuando esté listo. No es algo que se pueda hacer siempre, así que quedarse un rato entre las sábanas está permitido.

O si eres una persona mañanera, también está perfecto. Permite que tu reloj natural te diga la hora de despertar.

un poco de estiramiento y meditación

Una vez que despiertes, deja que tu cuerpo se habitúe al nuevo día que comienzas. Respira profundamente y realiza estiramiento de brazos y piernas mientras sigues en la cama. Luego, un poco de meditación.

Agradece el nuevo día, agradece que estás aquí. Incluso, agradece lo que no tienes y pide fuerzas para comenzar el nuevo día.

olvídate del teléfono

Súper importante. El uso del teléfono debe ser mínimo en un día slow. Procura desactivar las notificaciones, poner en vibrador tu teléfono o determinar periodos cortos para revisarlo. Un día slow debe ser más sensorial, hay que salir de lo típico y no estar dependiendo del teléfono.

Visita a tus amigos, sal a comer con tu familia. Busca la convivencia y llénate tu día de mucha energía positiva.

sal de paseo y no te obsesiones por los tiempos

No tienes que ir lejos, no tienes que ir a un lugar muy rebuscado. Viste un conjunto cómodo, sal ligera de cosas y disfruta de un día al exterior. Y no quieras controlar los tiempos

Permite que la situación te dicte lo que sigue. Puedes tener un plan, pero no te estreses por los imprevistos o los cambios de último momento. Disfruta del flujo del día y disfruta de un paseo no planeado.

mira a tu alrededor

No olvides abrir los ojos y déjate maravillar por tu entorno. Disfruta de los pequeños detalles de tu día y agradece hasta lo más pequeño. Aprende, descubre, enamórate.

Estoy segura que disfrutarás de un buen fin de semana, alejada de todo esto que es rápido y poco intencional. Yo te invito a que, gradualmente, vayas transmitiendo esta tranquilidad a los demás días de la semana y a tu vida. Las cosas se disfrutan mejor cuando son pausadas y se saborean poco a poco.

¿Cómo sería un día slow para ti?

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