fbpx

Al parecer, esta ha sido una semana muy productiva. Pero el escenario tras bambalinas ha sido muy distinto.

Me siento abrumada, tomo más tareas de las que debería y siento una presión constante por hacer todo –contenido en dos idiomas, videos, investigación, diseño gráfico, proponer retos en el club, el boletín quincenal. He llegado a tal punto que despierto cansada, tengo dolor muscular y dolores de cabeza constantemente.

 

Reclama tu tiempo

Y no me estoy quejando, adoro hacer todas estas cosas. Me fascina crear contigo para ti pero siento que necesito un día realmente slow PARA MÍ. Porque aunque disfruto del flujo de las cosas, mi parte de blogger nunca descansa. Y seamos sinceros, a veces querer hacer todo se puede volver contraproducente a la larga.

Es importante tomarse unos días de descando y si estás pasando por una situación similar, reclama tu tiempo. Yo lo estoy haciendo.

reconoce que estás haciendo mucho

Quizás no lo parezca pero quizás has llegado a un punto en que el tiempo ni las fuerzas te dan para todo. ¡Detente! Deja lo excedente de lado y date un tiempo para ti. Unos días, una semana, lo que haga falta. No quieras cargar el mundo en tus hombros y acepta mimarte de vez en cuando. Busca tu balance cuando todo parece ir sin rumbo.

tú también importas

Yo como blogger y creadora de contenido veo siempre primero por ti, que llegas a este blog buscando inspiración. Y a veces se me olvida que necesito darme un tiempo para mí. Y ya sea que tengas un trabajo, cuides a los niños o estés estudiando, no te descuides y date un mimo cuando sientas que no puedes más –y muy importante, porque te lo mereces.

desacelérate

Recién hablaba sobre cómo llevar un día slow. Y vaya que creo mucho en eso. Pero siempre está ese lado blogger que está trabajando en mi cabeza porque me encanta lo que hago. Pero a veces, hasta llevando una vida slow… hay que desacelerarla un poco más.

es momento de desconectar totalmente.

Cuéntame, ¿te ha pasado? No dejes pasar más y reclama tu tiempo.

Ante ti hay dos caminos...

Uno queda corto y te mantiene en lo seguro –en tu zona de confort. El otro te llevará aún más lejos de tu zona de miedo y te encontrará con la vida que siempre deseaste tener. ¿Cuál vas a elegir?

Mantenerte en la zona de confort es la justificación perfecta para no hacer, no intentar, no arriesgar y no vivir. Pero tú mereces una vida que te emocione.
 
Tú lo sabes: todo lo que deseas para tu vida está fuera de tu zona de confort. Si deseas una vida alineada a tu esencia es momento de superar tus miedos y tomar acción.

Pin It on Pinterest